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12/2/17

Alimentación y cerebro

Alimentación y cerebro

El alto consumo de carbohidratos está en la génesis de muchas enfermedades. Para la diabetes y la obesidad está muy claro y se abre camino la evidencia del daño que producen los altos niveles de azúcar en la salud cerebral


vivirenelpoblado.com

La alimentación es un pilar fundamental de la salud humana. Esta verdad se ha relegado en el ámbito académico y se reduce a la labor de los nutricionistas y dietistas que tienen -en general- un enfoque cuantitativo; recientemente aparecen los nutriólogos con un enfoque más integral.

La nutrición mantiene con vida nuestro cuerpo. Sin embargo, en la consulta médica convencional, no es corriente la pregunta sobre lo que comemos. “La comida importa. Creo que elegir qué comemos es la decisión más importante que tomamos a diario en términos de nuestra salud y de nuestra capacidad para prevenir enfermedades” (David Perlmutter).

Desde hace unos años conocí Cerebro de Pan, libro de Perlmutter, neurólogo y nutriólogo norteamericano; ahora conozco, su libro de recetas que permiten la práctica. La dieta del ser humano cambió notablemente en los últimos cien años; antes consumíamos más grasas y proteínas y ahora alteramos la proporción con un alto consumo de cereales y carbohidratos, muchos de ellos nocivos para la salud. El cambio se produce con la refinación del azúcar y de las harinas de los cereales (alrededor de 1910), que para ser conservadas, se despojan de sus componentes vivos.

Perlmutter demuestra en sus libros cómo el gluten contenido en trigo, centeno y cebada es nocivo para la salud del cerebro y crea las condiciones para la gestación o empeoramiento de cefaleas crónicas, insomnio, ansiedad y lo que es más notable: estudió un grupo importante de personas mayores con demencia senil o con Enfermedad de Alzheimer y demostró que al suprimir completamente el gluten en la dieta, estas personas mostraban cambios significativos en su función cerebral.

El trigo es un cereal esencial y ha sido parte de la dieta humana desde siempre. Pero los productores de trigo encontraron que podían intervenirlo genéticamente y producir un cereal con mayor contenido de proteína (gluten), lo cual es bueno para los panaderos y la industria, pero no para la salud humana. Cada día son más numerosos los estudios que demuestran el papel del alto consumo de carbohidratos en la génesis de muchas enfermedades. Para la diabetes y la obesidad está muy claro y se abre camino la evidencia del daño que producen los altos niveles de azúcar en la salud cerebral.

Perlmutter plantea que nos debemos liberar de dos mitos: 1. Los carbohidratos son buenos. 2. La grasa es mala. Llevamos miles de años sobre este planeta comiendo más grasa que carbohidratos y es claro que la grasa de buena calidad es clave para todas las células del organismo. Existe una relación directa entre diabetes y enfermedad de Alzheimer. Se ha observado que el tamaño del hipocampo y la amígdala –las dos regiones cerebrales implicadas en la función cognitiva y la memoria- disminuye en la medida en que ascienden los niveles de azúcar. Perlmutter afirma: “La salud del cerebro y su capacidad para funcionar son reflejo directo de tu consumo de carbohidratos y azúcar”. En agosto de 2013 el New England Journal of Medicine publicó los resultados de un estudio que confirma el vínculo entre niveles de azúcar en sangre y salud neurológica. Se estudiaron 2.067 personas mayores a lo largo de siete años y se comprobó que quienes habían tenido niveles altos de glucosa en sangre tenían un riesgo estadísticamente significativo de desarrollar demencia, sin importar si al inicio del estudio tenían diabetes o no.

Así que a bajar los azúcares y las harinas (en especial de trigo) y a comer más grasas saludables como aceite de oliva, mantequilla, aguacate, aceite de coco, pescado silvestre, aceitunas, frutos secos (almendras, nueces) y semillas (linaza, girasol, chía y calabaza).

12/11/16

Adelgazar, ¿a costa del cerebro o del hígado? [12-11-16]

Adelgazar, ¿a costa del cerebro o del hígado?

Una dieta tiene que ser variada para ingerir alimentos de todos los grupos nutricionales y adecuada a lo que el cuerpo tolera mejor para, por ejemplo, si hay alergia al huevo sustituirlo por otra proteína.

Intentar eliminar unos kilos de más es una práctica bastante habitual que se acentúa con la llegada del buen tiempo, pero ¿a costa de qué?, algunas de las dietas que se proponen pueden afectar al funcionamiento del cerebro o del hígado.

La especialista en biología molecular Gabriela Brieba, investigadora de la Universidad de La Laguna (Tenerife), alerta de que algunas "dietas mágicas" que eliminan el pan y la pasta o aumentan el consumo de proteínas pueden dañar el cerebro y el hígado, ya que suponen un esfuerzo metabólico. El cerebro se alimenta de glucosa, que contienen alimentos como el pan, los cereales o los productos lácteos, y si en sangre el ser humano no dispone de la cantidad suficiente de este glúcido, el organismo tiene que hacer un sobresfuerzo para llevar al cerebro la cantidad de glucosa que necesita para funcionar.

Brieba defiende que el cuerpo necesita de la glucosa para funcionar a nivel físico y mental, ya que si no, la capacidad mental y física se verá afectada y se pone en riesgo la función cerebral con el objetivo de bajar de peso.

Por ello, destaca la importancia de llevar a cabo una dieta adecuada y variada acompañada de buenas costumbres en las que se potencie el ejercicio físico, lo cual, resalta, "es más importante que contar las calorías".

Una dieta tiene que ser variada para ingerir alimentos de todos los grupos nutricionales y adecuada a lo que el cuerpo tolera mejor para, por ejemplo, si hay alergia al huevo sustituirlo por otra proteína.

En contra de lo que de forma coloquial se pueda pensar, llevar una dieta vegetariana no es un plus, de hecho, asegura la bióloga, estas personas tienen que estar controladas por un dietista o médico, ya que corren el riesgo de no ingerir todos los aminoácidos esenciales, que se consiguen combinando legumbres y cereales.

Tampoco la dieta mediterránea tiene porqué ser la mejor, pues para los celíacos, intolerantes al gluten, está prohibida, ya que la base de este régimen es el trigo.

Beber agua marina, es otra de las prácticas "aparentemente saludables" que para la investigadora universitaria es "una barbaridad", pues consiste en consumir más sales de las que el cuerpo puede tolerar, lo que desemboca en un trabajo extra de eliminación de sales, además de deshidratación.

Otro de los mitos más escuchados, eliminar el pan y la pasta para adelgazar, es también "un disparate" según la especialista, pues el organismo necesita una dieta equilibrada para poder funcionar de forma correcta y el bajar de peso depende más de la rutina diaria y de las costumbres de vida.

El equilibrio es la clave, asevera Brieba, quien recomienda sacrificar el tiempo para ir al gimnasio y no la funcionalidad del hígado o el páncreas con dietas perjudiciales para la salud y con efecto "yoyó".

Aumentar el gasto de calorías es, sin lugar a dudas, el método más efectivo para bajar de talla, aunque a corto plazo pueda resultar más efectivo cambiar la dieta.

"El único objetivo para hacer dieta no puede ser el estético", resalta la investigadora, quien insiste en que la forma más efectiva de poder volver a usar esos pantalones en los que ya no entramos es hacer ejercicio de forma rutinaria y adaptada a la edad, a la constitución y, en definitiva, a la persona.
 

19/8/15

Mas verduras para un cerebro sano [19-8-15]


Mas verduras para un cerebro sano 

El cerebro necesita una alimentación equilibrada para funcionar bien. Así que para pensar, memorizar, recordar, etc., consuma alimentos que contengan los nutrientes que su mente necesita para estar despierta.

Recuerde que existen vitaminas y minerales que intervienen directamente en la concentración, la memoria, el rendimiento intelectual y el estado de ánimo. Si el cuerpo carece de ellos, será mucho más difícil que su cerebro rinda al máximo.

1 No permita que su hijo se salte el desayuno porque se le puede bajar la glucosa y eso afectará su rendimiento escolar. Recuerde que pasó entre 10 y 12 horas en ayuno durante la noche y si no prueba alimentos en la mañana se sentirá apático, decaído y hasta se dormirá en clase.

2 Evite que coma demasiado en la noche, peor aún si son alimentos con mucha grasa porque obligará a sus estómago a trabajar más de la cuenta y al siguiente día se sentirá cansado. Otra probabilidad es que tenga dolencias estomacales y eso le impedirá estudiar bien durante el día.

3 En época de exámenes incentive a sus hijos a que consuman muchas verduras porque aportan potasio, magnesio, ácido fólico y fibra (entre otras funciones, ayuda a regular el tránsito intestinal). Se sentirá bien, estudiará mejor y rendirá en todo.

4 En las tardes o mientras estudia no consuma golosinas como dulces, pastas, galletas o comida rápida, esto le dará energía pero también muchas libras demás. Es mejor que para el cerebro coma habas, nueces y maní. Tome yogur con un sándwich de queso o de carne con lechuga. Otra opción es comer frutas y tomar zumos naturales.

5 Si los nervios le han hecho perder el apetito, elabore platos más nutritivos: añada clara de huevo cocinada y rallada, queso o leche a los platos que pueda; elabore ensaladas con frutas y mézclelos con nueces; dele jamón, queso, atún y sardina y para beber prefiera el yogur, porque son alimentos más nutritivos.

6 Presiónelo a que planifique bien las jornadas de estudio, recuérdele a su hijo sacar tiempo para estudiar, para comer y para descansar. El sueño también es importante, ya que la mente no rendirá si el niño o adolescente se sienten cansados.

7 El consumo excesivo de bebidas excitantes como el café, el té, las gaseosas u otro tipo de bebidas estimulantes mantienen la mente despierta pero no aumentan la concentración ni la memoria. Los zumos naturales de frutas mezclados con apio o alfalfa, el agua o las infusiones son una opción más saludable y nutritiva.

8 No se olvide que la única forma de rendir al máximo es mantener el cuerpo y la mente bien descansados. Para ello, es necesario dormir un mínimo de 8 horas. En caso de dificultad para conciliar el sueño recurra a infusiones relajantes (azahar, hierbaluisa, melisa, espino blanco, verbena, tila, etc.) o un vaso de leche caliente con miel de abeja antes de acostarse.

9 No está justificado realizar dietas sin criterio médico o nutricional, ya que pueden provocar mareos o anemia, cansancio, irritabilidad, alteraciones en el sueño, depresión etc.; repercutiendo negativamente sobre la salud y la capacidad intelectual.

10 En esta época es bastante frecuente el aumento injustificado de la venta de suplementos de vitaminas y minerales. Una alimentación bien equilibrada, que incluya alimentos de todos los grupos consumidos a diario, cubrirá todas las necesidades de energía y nutrientes, sin necesidad de recurrir a ningún tipo de suplemento.

11 Una dieta inadecuada sumada a las crisis de ansiedad que se producen en épocas de exámenes puede hacer que una adolescente tenga problemas de sobrepeso o peor aún que desarrollen bulimia o anorexia si los padres no vigilan lo que están comiendo.


Para que los nervios no le ganen

Cuando se acercan los exámenes los chicos se sientan nerviosos o tienen ansiedad. Para ayudarlos a que se relajen y se concentren mejor, el doctor Vicente Aguilera (médico bioenergético) da algunos remedios:
En ayunas prepáreles el zumo del paico. Este preparado se debe tomar durante quince días, ya que a más de mejorar la memoria también desparasita.

El taxo les ayudará a tranquilizarse, saque el zumo o haga que coman dos taxos diarios para rendir bien.
Las habas con cáscara les ayudarán a mejorar la capacidad intelectual. Deles dos veces a la semana. Las menudencias del pollo tienen valina (aminoácido que activa el funcionamiento del cerebro), por lo tanto no deben faltar en la mesa.

La infusión de valeriana, tilo o salvia real (la noche anterior a los exámenes) los mantendrá tranquilos y llenos de energía.


El dato

Si usted está bien alimentado no hace falta que tome suplementos vitamínicos.

2/7/15

Nutrición para neuronas 02-07-15


Nutrición para neuronas

Quiere aumentar su inteligencia y preservar su salud mental? ¿Desea vencer el estrés y la ansiedad? ¿Le gustaría tener la receta para levantar su humor y desterrar los momentos de desánimo? ¿Se pregunta cómo puede conseguir un buen sueño nocturno? ¡Entonces, nutra su mente!
Para los expertos en medicina nutricional, lo que la mayoría de la gente logra intelectual, social y emocionalmente está por debajo de su verdadero potencial, pero una alimentación apropiada puede aumentar su inteligencia, mejorar su estabilidad emocional, reforzar su memoria y mantener joven su mente.

Según estos especialistas, una correcta combinación de nutrientes funciona mejor para las neuronas que los fármacos y carece de sus efectos secundarios, y muchas de las enfermedades mentales que hacen que la gente acuda a las consultas de psiquiatría pueden evitarse, aliviarse o curarse cambiando los hábitos alimenticios y con el apoyo de suplementos nutricionales.

"Sólo tiene un cerebro, cuídelo", señala el psicólogo experimental Patrick Holford, fundador del Instituto para la Nutrición Optima de Estados Unidos y autor del libro Nutrición óptima para la mente, en el cual brinda una serie de claves para pensar, recordar y sentirse mejor.

Según Holford, el modo en que cada uno piensa y siente depende directamente de lo que come, mientras que la mayoría de los problemas psicológicos pueden resolverse o aliviarse ayudando a la terapia psicológica, por medio de una correcta nutrición. El experto dice que hay cinco tipos de nutrientes que mantienen una salud mental de primera.


Datos clave

Para Holford los alimentos ricos en hidratos de carbono de liberación lenta, que el cuerpo transforma en glucosa, son el mejor combustible para el cerebro y el sistema nervioso, porque no forman sustancias tóxicas en el organismo, y liberan su energía de una manera constante y paulatina.

Engrase su cerebro. Si se le quita el agua, el cerebro está formado en 60% de grasas, algunas de las cuales, como los ácidos omega-3 y omega-6, son esenciales tanto para prevenir dolencias como el Alzheimer o la depresión, y sacar el máximo provecho a la inteligencia. En cambio, el exceso de otras grasas, como el colesterol o las saturadas, es nocivo.

Fosfolpidos, las moléculas de la memoria. Son grasas inteligentes que ayudan a fabricar la mielina que recubre los nervios, favoreciendo que las señales lleguen sin problemas al cerebro, no sólo mejoran el humor, refuerzan la mente y optimizan el rendimiento intelectual, sino que además protegen frente al declive de la retentiva y el mal de Alzheimer.

Aminoácidos para los mensajes cerebrales. Estos compuestos, que son los ladrillos con los que se construyen las proteínas, mejoran la capacidad de comunicación interna del cerebro, y su deficiencia puede ocasionar depresiones, incapacidad de relajarse, mala memoria y falta de concentración. Si las palabras con que se comunican las neuronas y nervios entre sí son unos mensajeros químicos llamados neurotransmisores, las letras con las cuales éstos se forman son los aminoácidos.

Nutrientes que afinan la mente. Igual que en una producción artística donde trabajan numerosos asistentes detrás del escenario para respaldar a los intérpretes, sucede en el cerebro con las vitaminas y minerales, que ayudan a que la glucosa se transforme en energía, los aminoácidos en neurotransmisores, las grasas esenciales en otras más complejas, como el GLA o las prostaglandinas, y la colina y la serina en fosfolípidos. Estos nutrientes contribuyen a construir y reconstruir el cerebro y el sistema nervioso y permiten que todo funcione sin sobresaltos.


La dieta más sana

Para garantizar un buen aporte de los cinco compuestos que alimentan el sistema nervioso y eliminar aquellos que lo perjudican, tanto para curar el cerebro, mejorarlo o evitarle problemas, Holford ha establecido diez reglas que deben aplicarse a la dieta cotidiana y que incluye la ingesta de alimentos integrales, comer diariamente frutas y hortalizas, ofrecer al organismo cereales completos y evitar el azúcar en todas sus formas y las comidas fritas o procesadas.

Adicionalmente, se recomienda combinar los alimentos calificados como proteínas con los carbohidratos y consumir pescados de especies carnívoras, así como huevos de granja, semillas y aceites de semillas.