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18/5/17

El exceso de peso tiene un efecto 'inesperado' en el inicio de la pubertad de los chicos [18-5-17]


El exceso de peso tiene un efecto 'inesperado' en el inicio de la pubertad de los chicos

La madurez sexual fue más lenta en los niños obesos, pero se aceleró en los que solo tenían sobrepeso, encontró un estudio

El exceso de peso puede retrasar o acelerar la pubertad en los chicos jóvenes, dependiendo de cuánto peso tengan en exceso, sugiere un estudio reciente.

Los chicos con sobrepeso tienden a iniciar y terminar la pubertad un poco más pronto de lo usual, encontraron los investigadores en un estudio de casi 3,900 varones de 6 a 16 años de edad.

Pero los chicos que llegan a ser obesos parecen pasar por la pubertad con mayor lentitud que los que pesan menos, según los resultados del estudio, publicado el 27 de enero en la revista Pediatrics.

"Encontramos algo que no anticipábamos: los chicos obesos comienzan más tarde, pero los chicos con sobrepeso parecen comenzar antes", comentó la autora del estudio, la Dra. Joyce Lee, profesora asociada de pediatría y salud pública de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor. "Cabría anticipar una relación lineal entre el peso y el momento de la pubertad, pero hallamos que no es así".

Se sospecha que el estrógeno, una hormona femenina, es la causa de estos cambios en el momento de la pubertad masculina, dijo Lee.

Las células grasas producen aromatasa, la enzima que sintetiza el estrógeno a partir de otras hormonas sexuales. "Cuando se tiene un exceso de grasa en el cuerpo, se tiene un exceso de producción de estrógeno en el cuerpo", explicó Lee.

Estudios anteriores han mostrado que las chicas con sobrepeso y obesas pasan por la pubertad antes que las chicas de peso normal, y que el exceso de estrógeno fomenta su desarrollo, apuntaron los autores del estudio en las notas de respaldo.

Dados esos hallazgos anteriores, los investigadores pensaban que los chicos con sobrepeso y obesos experimentarían un retraso en la pubertad gracias al estrógeno adicional en sus cuerpos, dijo Lee.

Para evaluar la idea, los investigadores siguieron a 3,872 chicos mientras crecían, determinando el inicio de la pubertad mediante la medición de los cambios corporales relacionados con el proceso de la maduración sexual.

Se determinó que los chicos tenían sobrepeso o eran obesos según las directrices de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Los chicos obesos tenían un índice de masa corporal (el IMC, una proporción entre el peso y la estatura) que los colocaba entre el 5 por ciento de chicos más gordos de su edad, mientras que los chicos considerados en sobrepeso tenían un IMC que los colocaba entre el percentil 85 y el 95 de los chicos de su edad.

Los chicos blancos y negros que tenían sobrepeso tendieron a iniciar la pubertad a una edad ligeramente más temprana, hallaron los investigadores. Por ejemplo, los chicos blancos con sobrepeso entraron en las primeras etapas de la pubertad a los 9.3 años, frente a los 10 años en el caso de los chicos de peso normal.

Los chicos blancos con sobrepeso también terminaron la pubertad antes, a los 14.5 años frente a los 15.2 años en el caso de los chicos de peso normal.

Pero los chicos blancos y negros obesos completaron la pubertad meses después que los chicos con un peso normal o con sobrepeso, encontraron los investigadores. Por ejemplo, los chicos negros obesos completaron la pubertad a los 15.4 años, frente a los 14.5 años en el caso de los chicos de peso normal.

El retraso en la pubertad de los chicos obesos tiene sentido, si el estrógeno influye sobre su desarrollo igual que en el de las chicas, dijo Lee. La presencia de la hormona femenina podría ralentizar la pubertad.

Pero los resultados de los chicos con sobrepeso desconcertaron a los investigadores, admitió Lee.

"En los chicos con sobrepeso, quizá el estrógeno en exceso estimule el desarrollo de alguna forma, pero cuando se alcanzan niveles más altos tal vez haga que el proceso sea más lento", planteó.

A los padres de los chicos con sobrepeso u obesos no deberían preocuparles demasiado los hallazgos, dado que el desarrollo de todos los chicos ocurrió dentro del rango de edad normal de la pubertad, anotó Lee.

El Dr. Steven Heymsfield, investigador sobre la obesidad, se mostró de acuerdo en que los padres no deben preocuparse demasiado sobre el efecto que el exceso de peso pudiera tener sobre el desarrollo sexual de sus hijos varones.

"Me pareció que solo hablamos de diferencias medias de menos de un año", dijo Heymsfield, profesor del Centro de Investigación Biomédica Pennington de la Universidad Estatal de Luisiana. "Es solo una alteración muy ligera. No es como si los chicos obesos comenzaran a los 20 en lugar de a los 12".

Heymsfield también anotó que la relación entre el peso y el momento de la pubertad no se observó entre los chicos hispanos del estudio. Los chicos negros y los blancos también parecieron variar respecto al alcance del efecto del exceso de peso sobre su desarrollo sexual, aunque siguieron la misma tendencia general.

"Claramente hay algún tipo de diferencia racial", dijo.

En lugar de preocuparse sobre la pubertad, Heymsfield dijo que a los padres debe preocuparles más la mala influencia de por vida que la obesidad infantil puede tener sobre la salud de sus hijos.

Por ejemplo, autopsias de niños obesos han revelado un endurecimiento de las arterias en niños de apenas 12 años, señaló.

"Sabemos que la enfermedad crónica de la adultez se inicia en la niñez", dijo Heymsfield. "Cuando se es obeso desde la niñez sin duda se están llevando las cosas al extremo".

12/5/17

Nutrición infantil: Más “gordito” no es más “sanito” [12-5-17]


Nutrición infantil: Más “gordito” no es más “sanito”

  • Aquella antigua creencia hoy se ha transformado en un escenario preocupante dadas las altas cifras de obesidad en nuestro país.
  • Una realidad que es posible cambiar con educación alimentaria y hábitos familiares saludables.
Atrás quedó la imagen que asociaba un niño "gordito" con un estado saludable. Chile vive una realidad alarmante en cuando a obesidad infantil: 1 de cada 3 niños tiene sobrepeso u obesidad antes de los 6 años, y en los escolares las cifras muestran que el 25 % de los niños en primero básico presenta obesidad. Los números se elevan a 44% en menores de octavo básico.

Esta preocupante y triste radiografía de la alimentación infantil se ha transformado en un tema de salud pública por las consecuencias que tiene en los menores.

"Los niños con sobrepeso u obesidad tienen mayor probabilidad de seguir siéndolo en la etapa adulta, además de presentar enfermedades crónicas como la diabetes o enfermedades cardiovasculares, las que actualmente están apareciendo en la infancia o adolescencia. La obesidad en los niños trae incluso problemas psicológicos, ya que pueden sufrir bullying por su apariencia física", explica Claudia Villablanca, Secretaria Nacional del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile.
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Educación alimentaria: El factor de cambio


La alimentación es parte de la educación familiar y para tener niños sanos, es fundamental tener hábitos saludables para prevenir la malnutrición por exceso. Para lograrlo, algunos consejos son:

  • Mantener horarios de alimentación adecuados con 4 comidas principales (desayuno, almuerzo, once y cena).
  • Consumir frutas y verduras a diario (2 porciones de ensalada y 3 frutas).
  • Preferir lácteos con bajo contenido de grasas.
  • Evitar el consumo de dulces golosinas, snack, bebidas y otros. Dejar estos productos para celebraciones especiales.
  • Realizar actividad física a diario, llevar a los niños al parque, inscribirlos en talleres deportivos en sus colegios, etc.

"Debemos internalizar que nuestros hijos se deben desarrollar y crecer de manera saludable, de esta forma evitamos complicaciones por obesidad que hoy aparecen en edades cada vez más tempranas, como niños menores de 10 años con niveles de colesterol, presión arterial e incluso con niveles de glicemias aumentados", indica la especialista.

Y la genética tampoco es un factor decisivo a la hora de desarrollar sobrepeso u obesidad, ya que si bien existen algunos genes susceptibles de generar estas enfermedades, no quiere decir que sí o sí se desarrolle la patología: "Es necesario que se conjuguen otros factores ambientales, como la alimentación y la actividad física. Por lo que podríamos tener el gen y nunca desarrollar obesidad, debido a que no contamos con el otro factor que la gatillaría. Es por esto que se vuelve fundamental una adecuada ingesta y actividad física para evitar la obesidad en nuestros niños", concluye la nutricionista.

1/11/16

Obesidad infantil: cómo guiar a los niños a una vida más sana [1-11-16]


Obesidad infantil: cómo guiar a los niños a una vida más sana

¿A qué edad hay que preocuparse del peso de los niños? Revisa algunos consejos para ayudar a los más pequeños a ser saludables.

 Cuando de controlar el peso de un niño se trata, mientras antes se intervenga, mejor.

Así lo han revelado varios estudios, dejando atrás la antigua creencia de algunos padres que aseguran que un niño con sobrepeso simplemente “crecerá” y terminará por perder los kilos extra.

En la mayoría de casos, desgraciadamente eso no ocurre. Muchos niños y adolescentes con algún grado de obesidad tienden a permanecer así de adultos, a menos que se hagan los cambios necesarios para permitirles alcanzar y permanecer con un peso sano.

La doctora Seema Kumar, endocrinologa pediátrica de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, entregó algunos consejos para controlar el peso de los niños:

1.- No existe ninguna edad específica para empezar a preocuparse sobre el peso de un niño, sino que se lo debe seguir constantemente en cada visita médica normal, a partir del nacimiento.

Si en algún momento el peso del niño empieza a subir rápidamente, evaluarle la salud puede permitir identificar qué cambios serían útiles, tanto en la alimentación como en el estilo de vida.

Calcular el peso según la estatura, o sea obtener el índice de masa corporal (IMC), generalmente es una parte útil de la evaluación.

2.- El IMC es una fórmula que utiliza el peso y la estatura para calcular la grasa corporal, tomando también en cuenta la edad y el sexo. En la mayoría de personas, incluso en los niños, el IMC ofrece un cálculo razonable de la grasa corporal.

Un IMC entre los percentiles 85 y 94 normalmente plantea gordura infantil, y un IMC en o por encima del percentil 95 se considera obesidad.

3.- Si su hijo está gordo, entonces el médico posiblemente evalúe los hábitos alimentarios y el nivel de actividad del niño. Converse con el profesional respecto a lo que normalmente ingiere su hijo y al tamaño habitual de las porciones, y revise también cuánto ejercicio y actividad física realiza el niño a diario. Sustituir alimentos con baja densidad calórica por otros de alta densidad calórica, generalmente suele ayudar.

4.- Los alimentos con alta densidad calórica son, por ejemplo, las hamburguesas con queso, el helado, las papas fritas, la leche entera, las donas, los frutos secos, las hojuelas fritas de papa y las pasas. Entre los ejemplos de alimentos con baja densidad calórica están las frutas, como las uvas, las fresas y las manzanas, así como las hortalizas de hoja verde, la leche descremada, los cereales para desayuno sin azúcar, el pollo a la parrilla y las palomitas de maíz reventadas con aire.

5.- Si su hijo ingiere alimentos con menor densidad calórica, entonces puede comer porciones mayores, pues simultáneamente consume menos calorías. Eso significa que no tiene que negarle comida al niño cuando está hambriento, sino que puede ofrecerle alimentos con menos contenido calórico que son mejores para él y le ayudan a controlar el peso.

6.- Además, observe la rutina de alimentación de la familia porque ésta influye mucho sobre la forma en que un niño come. Procure ofrecer comidas sanas, bien balanceadas y a horas constantes todos los días.

Consiga que, por lo menos, una vez al día todos los miembros de la familia se sienten juntos sin distracciones y apague el televisor, los teléfonos y demás aparatos electrónicos durante esa hora de comida familiar, porque eso promueve que la comida sea un acto más consciente y reduce la posibilidad de comer en exceso.

7.- La evaluación médica debe incluir toda la información necesaria para que muchos niños con exceso de kilos puedan encaminarse por una senda más sana hacia un peso controlado.

En algunos casos se puede recomendar una consulta con un especialista en dietética, lo que puede ser particularmente útil con los niños que sufren otras enfermedades o problemas de salud que les dificulta ingerir una alimentación saludable. En el caso de los niños obesos, podría también ser útil remitirlos a un médico especializado en obesidad infantil.

29/10/16

Leches infantiles y el riesgo de obesidad

Leches infantiles y el riesgo de obesidad

Aquellos niños que durante el primer año de vida habían tomado leche con más proteínas tenían un índice de masa corporal más elevado y, por lo tanto, una sobrecarga cardíaca respecto a los alimentados con leche con menos proteínas y leche materna.


elespectador.com

Consumir leche artificial con un alto contenido proteico durante el primer año de vida tiene efectos sobre la función cardíaca que ya se hacen evidentes cuando el niño tiene sólo dos años, debido al sobrepeso derivado de este tipo de alimentación.

Así lo demuestra un estudio realizado por la Unidad de Investigación en Pediatría, Nutrición y Desarrollo Humano de la Universidad Rovira i Virgili (URV). El trabajo evaluó los efectos de diferentes tipos de leche en 141 niños durante el primer año de vida.

Un grupo de 50 infantes tomaron leche con alto contenido proteico (2 g/100 ml diarios en la leches de inicio y 3 g/100 ml en la de continuación). Otro grupo de 47 consumió leche de fórmula con bajo contenido proteico (1 g/100 ml al día en la leche de inicio y 1,5 g/100 ml en la de continuación). En el estudio también intervino un grupo control de 44 menores que se alimentaron de leche materna (que se asimila a la leche con bajos niveles de proteína).

Durante el segundo año de vida se les hizo una ecocardiografía de control para observar, por un lado, la masa cardíaca y, por el otro, la función del corazón. Aunque la masa cardíaca no presentó cambios significativos, sí se vieron diferencias en la función cardíaca.

Aquellos niños que durante el primer año de vida habían tomado leche con más proteínas tenían un índice de masa corporal (IMC) más elevado y, por lo tanto, una sobrecarga cardíaca respecto a los alimentados con leche con menos proteínas y leche materna.

“Si el niño pesa más, el corazón trabaja más y bombea más sangre. Si esto se mantiene a lo largo del tiempo, el corazón podría sufrir una sobrecarga y tener más riesgo de hipertrofia, y eso no es saludable”, afirmó Joaquín Escribano, uno de los coordinadores del estudio.

Entre los pequeños que formaron parte de este trabajo no se detectaron casos de obesidad porque sólo tenían dos años, aunque el incremento detectado en la función cardíaca “nos hace tener una idea de lo que puede pasar más adelante”, añade el experto. “Tendremos que ver si esta sobrecarga funcional se traduce en una hipertrofia cardíaca”.

El estudio forma parte del Proyecto de la obesidad infantil (CHOP), del proyecto de programación de nutrición Temprana (Earnest) y del proyecto sobre efectos de la nutrición temprana en la salud a largo plazo (Early Nutrition). Se trata de tres proyectos programa marco europeo.


Trascendencia para la salud pública


El objetivo de este macroestudio es averiguar qué efecto tiene el consumo de leche con más proteínas durante el primer año de vida de los niños. Estudios anteriores ya habían demostrado que tomar este tipo de leche durante el primer año triplica el riesgo de padecer obesidad cuando los niños tienen seis años.

Los resultados que se derivan de esta investigación europea han alcanzado una trascendencia muy alta para la salud pública. De hecho, en los once años que han pasado desde el inicio de este proyecto, la Unión Europea ya ha rebajado el rango de proteínas que deben tener las leches infantiles que se comercializan.

La importancia radica en los efectos positivos que un pequeño cambio en la alimentación de los niños durante el primer año puede tener en la vida futura. “Es una modificación muy fácil y económica de hacer, porque evitando el sobrepeso del niño proteges su salud cardiovascular. Tienen menos peso y, por lo tanto, menos sobrecarga en el corazón y menos riesgo, a la larga, de sufrir un infarto de miocardio”, concluye Escribano.