* Obesidad y Nutricion
Noticias y Publicaciones sobre Nutricion y Obesidad
viernes, abril 13, 2012
Vinculan obesidad durante el embarazo con autismo
Vinculan obesidad durante el embarazo con autismo
LINDSEY TANNER
La obesidad puede ser un factor que incremente el riesgo de que una mujer embarazada tenga un hijo con autismo, informa un estudio dfifundido el lunes en la publicación digital Pediatrics.
El documento figura entre los primeros que vinculan ambos aspectos y aunque no está comprobado que la obesidad cause autismo, los autores afirman que los resultados suscitan preocupaciones de salud pública debido al alto número de mujeres subidas de peso en Estados Unidos.
Las mujeres embarazadas obesas tienen 67% más posibilidades que las de peso normal en tener niños autistas, según señala el estudio. Las embarazadas con exceso de peso también afrontan el doble de riesgo de tener hijos con otros retrasos en el desarrollo.
El estudio se realizó entre unos 1.000 niños de California, cuyas edades estaban entre dos y cinco años. Casi 700 menores tenían autismo u otros retrasos de desarrollo, y 315 no tenían esos problemas.
En promedio, las mujeres tienen una entre 88 posibilidades de tener un hijo con autismo. El estudio sugiere, por sus resultados, que la obesidad durante el embarazo aumenta ese riesgo, a una entre 53 posibilidades, señalaron los autores.
Debido a que están obesas más de un tercio de las mujeres en Estados Unidos en edad de tener hijos, los resultados del estudio son potencialmente preocupantes y suponen un incentivo para que las mismas mantengan un peso normal, dijo la investigadora Paula Krakowiak, coautora del documento e investigadora de la Universidad de California, en Davis.
Diversos estudios previos han vinculado la obesidad durante el embarazo con mortinatos, nacimientos prematuros y algunos defectos de nacimiento.
El doctor Daniel Coury, jefe de pediatría de desarrollo y conducta en el Hospital Infantil Nacional en Columbus, Ohio, dijo que los resultados del estudio "causan bastante preocupación".
Coury destacó que las tasas de autismo en Etados Unidos se han elevado a la par de las tasas de obesidad y señaló que las investigaciones sugieren que tal vez exista más que una coincidencia.
Es necesario profundizar las investigaciones para confirmar los resultados. Pero, si la obesidad de las madres está en verdad relacionada con el autismo, sería sólo uno de los muchos factores que contribuyen al problema, señaló Coury, quien no participó en el estudio.
La genética es el aspecto al que se ha relacionado con el autismo, y los científicos examinan si las enfermedades de las madres y el uso de ciertos medicamentos durante el embarazo podrían también ser un factor.
terra.cl
domingo, marzo 11, 2012
¿Vives a dieta? Descubre cómo bajar de peso sin dejar de comer bien
¿Vives a dieta? Descubre cómo bajar de peso sin dejar de comer bien
El libro "Come, disfruta, adelgaza" entrega las herramientas básicas para conseguirlo, sin tener que cambiar tu estilo de vida o dejar de lado los platos que más te gustan.
Estar a dieta es, para muchos, sinónimo de comer poco y aburrido. Sin embargo, en su libro "Come, disfruta, adelgaza" (Océano) María Tránsito López -farmacéutica, técnico en nutrición y dietética, y experta en fitoterapia- echa por tierra esa impresión y asegura que comer bien puede suponer comer más y mejor, y, a la vez, seguir disfrutando de nuestros gustos y costumbres cotidianas.
Y aunque reconoce que aprender a alimentarse implica tener algunos conocimientos de nutrición, afirma que con su libro la tarea se hace más fácil, ya que en él pone a tu disposición, de forma práctica y clara, las herramientas básicas para que te pongas en acción y empieces a intervenir en tu manera de alimentarte.
"Perder peso comiendo bien no es una meta difícil de alcanzar, pero, eso sí, requiere que tengas ganas y que creas firmemente en todos los beneficios que puedes obtener con ello. Por otro lado, no olvides que no hay vida sana sin ejercicios, por lo que es básico que lo integres en tu rutina diaria", recomienda la autora.
Sin embargo, muchos se preguntarán qué es comer bien. En "Comer, disfruta, adelgaza", María Tránsito nos entrega algunas directrices:
1.- Ten hábitos nutricionales saludables: la idea es escoger siempre las combinaciones de alimentos que más le conviene a cada uno, es decir, aquellas más nutritivas, sin que ello signifique cargarse de un exceso de calorías. De esta manera -sostiene la autora-, alguien con sobrepeso que comienza a alimentarse mejor, probablemente perderá los kilos que le sobran sin la necesidad de seguir una de las tantas dietas que existen para adelgazar. "En algunas ocasiones, puede incluso que comas más de lo que comías antes", afirma.
2.- Respeta tus gustos: aunque es cierto que en una dieta sana hay alimentos que son más recomendables que otros, es importante no prohibir el consumo de ninguno para que el régimen pueda mantenerse en el tiempo. Por ejemplo, si los chocolates son irresistibles para ti, es probable que se te haga difícil aguantar por mucho tiempo una dieta que te prive de ellos. También puede ocurrir que experimentes un terrible sentimiento de privación, por lo que si en algún momento bajas la guardia, seguramente correrás a comprar una barra para comértela en forma compulsiva.
"Lo mejor es que reconozcas y admitas en tu dieta los alimentos que más te gustan. Si encuentras alguna alternativa poco calórica que te sirva para sustituirlos, ¡perfecto! Si no, no te prives: opta por ellos, de vez en cuando, y disfrútalos", aconseja María Tránsito.
3.- Corrige tu actitud ante la comida: en esto lo principal es pensar antes de comer, para que así seas consciente de cómo, cuándo y qué has comido. Asimismo, el hecho de reflexionar antes de echarte algo a la boca, te ayudará a hacer elecciones más sanas y ligeras.
4.- Piensa antes de elegir: "Una dieta sana ha de ofrecerte la energía y nutrientes que necesitas", dice la autora. Por esta razón, es básico saber elegir de una manera inteligente, para lo cual es necesario tener nociones básicas de nutrición y conocer un poco mejor los alimentos: los nutrientes que aportan y las calorías que suponen. En "Comer, disfruta, adelgaza" puedes encontrar la información necesaria para que puedas elegirlos y combinarlos de la mejor manera posible, según tus gustos, asegura.
5.- Una imagen vale más que mil palabras: Como el objetivo del libro es facilitar el trabajo para que cada uno aprenda a planificar sus comidas de forma sana, equilibrada y con un bajo aporte de calorías, la autora ofrece ejemplos gráficos que ayudan a distinguir fácilmente cuáles son las combinaciones alimentarias que aportan más nutrientes y muchas menos calorías. Así, por ejemplo, a través de imágenes se puede saber que comerse una donut de 50 gramos y 250 calorías es lo mismo que consumir 300 gramos de fruta fresca picada, más 125 ml de yogurt descremado, más una cucharadita de miel. O bien, dos rebanas de pan (50 gramos), más una cucharadita de mermelada sin azúcar, más 60 gramos de queso fresco. En el fondo, la idea de María Tránsito es dejar en claro que puedes comer mucho más de lo que seguramente comes ahora, al mismo tiempo que ingieres menos calorías y te nutres mejor, "lo que hará que te sientas mejor, con más energía y de mejor humor".
¿Qué tomar para bajar de peso?
No aporta calorías, calma la sed y ayuda al funcionamiento de nuestro organismo. Se trata del agua, la que María Tránsito califica como “la mejor bebida para adelgazar”. Aunque la mayor parte de este líquido la obtenemos de lo que comemos, igual es recomendable beber unos ocho vasos diarios.
También existen otras alternativas que hidratan y, a la vez, son sanas y bajas en calorías: las infusiones (tanto frías como calientes), limonadas caseras (una parte de limón en cinco partes de agua), y los jugos de frutas y verduras caseros. Estos últimos además de ser ideales para reponer líquidos, contienen los mismos nutrientes que los productos que se utilizan para elaborarlos (a excepción de la fibra que se queda en la pulpa que luego se bota).
Si te gustan los refrescos que se venden en el comercio, hay que considerar que muchos de ellos contienen azúcar. Por eso, lo más inteligente es optar por las versiones light, las cuales sustituyen el azúcar por edulcorantes no calóricos.
Por último, es importante tener en cuenta que las bebidas alcohólicas aportan una cantidad considerable de calorías “vacías”, es decir, sin nutrientes. De esta manera -afirma la autora-, “lo más inteligente es prescindir de ellas, tanto si se pretende perder peso como si sólo se desea mejorar la salud”.
emol.com
.
domingo, febrero 12, 2012
Cómo saber si puede someterse a una cirugía para bajar de peso
Cómo saber si puede someterse a una cirugía para bajar de peso
La obesidad y el sobrepeso son uno de los males del siglo XXI y los chilenos no están ajenos a esta epidemia: según la última Encuesta Nacional de Salud, donde un 67% de la población se encuentra por encima de su peso saludable, mientras que un 88,6% de los encuestados se declaran sedentarios.
Enfrentados a este escenario, muchos ven a la cirugía bariátrica como la solución a sus problemas, pero según explica el Dr. Italo Braghetto, cirujano gastroenterólogo de Clínica Avansalud, se trata de una concepción errada, ya que “esta cirugía trata la obesidad buscando disminución del peso corporal como una alternativa al tratamiento con otros medios no quirúrgicos, pero antes de optar a ella el paciente debe cumplir con una serie de requisitos que no todos reúnen”, comenta.
Por ello, cada vez que un paciente acude a la consulta médica debe ser sometido a diversos exámenes que permitirán evaluar su estado y determinar cuál es el mejor tratamiento a recibir de acuerdo a consenso internacionales. Uno de los parámetros que se utiliza, es el Índice de Masa Corporal (IMC), que en una persona normal es de 25, mientras que 25-30 se considera sobrepeso; de 30-35 corresponde a obesos de tipo 1; 35-40, obesos tipo 2 y sobre 40, a obesos mórbidos.
“Si una persona presenta IMC en el rango de 30-35 no es candidata a operación y somos muy estrictos en ese sentido, ya que ese paciente puede optar a otros tratamientos médicos”, acota el profesional.
Quienes sí son candidatos a cirugía son los pacientes como IMC superior a 40 y aquellos que se encuentran en el rango de los 35-40 y presentan enfermedades asociadas a la obesidad, por ejemplo, hígado graso, dolencias osteoarticulares, várices, apnea del sueño, hipertensión, diabetes y colesterol alto, entre otras. “En estos casos sí es conveniente la operación, pero esta decisión la debe tomar un comité multidisciplinario de especialistas compuesto por nutriólogos, nutricionistas, endocrinólogos, kinesiólogos, fisiatras y cirujanos”, explica Braghetto.
¿Qué ocurre con los pacientes que tienen sobrepeso, pero no pueden operarse?
El Dr. Braghetto detalla que entre las opciones que pueden recibir se encuentra la asesoría médica en cuanto a dietas, fármacos, modificación de hábitos alimenticios, práctica de deportes y apoyo psicológico. “Es importante que estas personas tengan claro que la cirugía no es para ellos y que si se la practican, con el tiempo desarrollarán déficit de vitaminas, desnutrición y complicaciones como la diarrea crónica o dumping gástrico (retortijones, náuseas y vómitos crónicos)”, comenta el experto de Avansalud.
El sobrepeso actual que vive la población chilena se está desarrollando desde la infancia y la adolescencia, por lo que Braghetto recomienda un tratamiento preventivo de la enfermedad que permita modificar los hábitos alimentarios y promueva la actividad física.
La advertencia va también para los pacientes que se han sometido a la cirugía bariátrica, “ya que la operación, si bien ayuda a reducir la obesidad, no tendrá éxito a largo plazo si no se complementa con un cambio en los hábitos de vida en el paciente y asesoría psicológica durante el proceso”, dice.
Cómo calcular el IMC
Para calcular el IMC, es necesario dividir el peso en kilogramos de una persona por la estatura al cuadrado. Por ejemplo, si usted pesa 58 kilos y mide 1,60 entonces = 58 / 1,60 x 1,60 = 22,6.
lasegunda.com
sábado, diciembre 17, 2011
Adolescentes y alimentos XXL
.
.
Adolescentes y alimentos XXL
La sensibilidad adolescente a los estímulos externos les hace más vulnerables a las grandes porciones y a tamaños gigantes de comidas y bebidas
Por MAITE ZUDAIRE
Un estudio publicado en la 'American Journal of Clinical Nutrition' revela por qué los adolescentes eligen las grandes porciones, las tallas XXL y los tamaños gigantes de bebidas y comida, casi siempre muy calóricas y con porcentajes excesivos de grasas y azúcares. En la adolescencia, se conforman y asientan los buenos y los malos hábitos y el riesgo de padecer obesidad en el futuro es alto. La moda de la comida rápida en tamaño XXL ha pasado, pero todavía prevalece en muchas manifestaciones.
Aún son necesarias las medidas tomadas para paliar la tendencia de agrandar las raciones de comida rápida, bebidas gaseosas y dulces. Es el caso del Código PAOS, que regula la publicidad que promueve estilos poco saludables, como beber y comer de manera excesiva y la oferta de productos con demasiadas grasas y azúcares. Nadie discute ya la relación directa de esta ingesta con el aumento de los casos de obesidad y los hábitos de vida poco saludables y sedentarios. Los investigadores tratan de descubrir por qué sucede.
Los niños se conforman con la porción servida si se les enseña
Los autores del informe analizaron los consumos de dos franjas de edad, la infancia y la adolescencia, y la reacción de estos grupos ante la comida. Mientras algunos investigadores sostienen que los niños están predispuestos a comer en exceso, el estudio demostró de manera cuantitativa que los más pequeños no buscan los grandes tamaños y se conforman con la porción que les corresponde.
Pero también descubrió que esta costumbre innata se desaprende de manera rápida e inconsciente si se les ofrecen cantidades inagotables. Igual que percibieron que los niños no buscaban más alimento, los científicos comprobaron que si se les propone demasiada comida, comen mucho más de lo que quieren desde el apetito y la apetencia. Este comportamiento es todavía más evidente en la adolescencia. Puede heredarse de la infancia o desarrollarse en los años del cambio. La acción de no medir la cantidad y desaprovechar la disposición a conformarse con lo justo puede derivar en el aprendizaje de malos hábitos.
Los adolescentes, subyugados por el tamaño
El tamaño de los alimentos y las bebidas importa, y mucho, a los adolescentes. Y no solo es consecuencia de la traducción a lo grande de su escaso dinero, también se debe, y así lo demuestra el informe, a que los mercados boyantes de la última década han aumentado la escala de los alimentos: sus envases, sus dibujos y sus cantidades. En este contexto, con productos más grandes a igual precio, se ha gestado un fenómeno que, sin duda, ocasiona obesidad: el aumento del consumo es paralelo a las raciones más grandes.
El adolescente escoge y se acostumbra a porciones enormes de algunos alimentos calóricos y pobres en nutrientes, sin percibir que ni necesita esa ingesta ni la disfruta. Sin embargo, se la ofrecen a él y a su pandilla. Y es difícil ser diferente cuando uno trata de saber quién es. La publicidad televisiva les influye. Los anuncios dirigidos al público infantil y adolescente fomentan el consumo de productos que propician la obesidad, con demasiados azúcares y grasas, tal y como constató el equipo de nutricionistas de Eroski Consumer en una investigación.
Alimentos de tamaño gigante comunes entre la comida de los jóvenes:
Los autores del informe alertan de que el aumento del tamaño de las porciones significa un incremento de la ingesta de sal y de grasas, sin alterar las pautas de dietas. Esto significa que se comen patatas y hamburguesa con independencia de si suponen un 30% o un 60% de las cantidades diarias recomendadas. Sin ser conscientes, a lo largo del día y sin alterar las costumbres de horas, e incluso de alimentos, se multiplica la ingesta de calorías y el cuerpo se acostumbra a esas nuevas medidas, aunque para ello también deba cambiar de tamaño y ganar muchas tallas.
2.200 KILOCALORÍAS DIARIAS Y UNA HORA DE EJERCICIO
El aporte diario de una dieta equilibrada se estima en unas 2.200 Kilocalorías. La mitad (1.000-1.100 Kilocalorías) deben provenir de carbohidratos (250-275 gramos de carbohidratos, dado que un gramo de este nutriente aporta cuatro Kilocalorías). De estos, se aconseja que los azúcares no superen el 15-18%, es decir, entre 330-400 calorías, que se traduce en 80-100 gramos de azúcares al día (más o menos según el grado de actividad). Si se bebe en un día un refresco (330 ml, 30 g de azúcar) y un puñado de chucherías (50 g, 50 g de azúcar), ya se ha tomado el azúcar simple recomendado para todo el día. El aporte calórico de las grasas debería rondar las 600-770 calorías, lo que significa una ingesta de entre 66 y 85 gramos de grasa diarios (un gramo de grasa aporta 9 calorías).
Una ración mediana de patatas contribuye a la dieta con 330 calorías y 20 g de grasa (una grande, con 430 calorías y 25 gramos). Una hamburguesa grande reporta 500 calorías y 25 gramos de grasa, pero una extra grande puede llegar a las 900 calorías y los 55 gramos. En definitiva, las cantidades de los alimentos importan.
consumer.es
Adolescentes y alimentos XXL
La sensibilidad adolescente a los estímulos externos les hace más vulnerables a las grandes porciones y a tamaños gigantes de comidas y bebidas
Por MAITE ZUDAIRE
Un estudio publicado en la 'American Journal of Clinical Nutrition' revela por qué los adolescentes eligen las grandes porciones, las tallas XXL y los tamaños gigantes de bebidas y comida, casi siempre muy calóricas y con porcentajes excesivos de grasas y azúcares. En la adolescencia, se conforman y asientan los buenos y los malos hábitos y el riesgo de padecer obesidad en el futuro es alto. La moda de la comida rápida en tamaño XXL ha pasado, pero todavía prevalece en muchas manifestaciones.
Aún son necesarias las medidas tomadas para paliar la tendencia de agrandar las raciones de comida rápida, bebidas gaseosas y dulces. Es el caso del Código PAOS, que regula la publicidad que promueve estilos poco saludables, como beber y comer de manera excesiva y la oferta de productos con demasiadas grasas y azúcares. Nadie discute ya la relación directa de esta ingesta con el aumento de los casos de obesidad y los hábitos de vida poco saludables y sedentarios. Los investigadores tratan de descubrir por qué sucede.
Los niños se conforman con la porción servida si se les enseña
Los autores del informe analizaron los consumos de dos franjas de edad, la infancia y la adolescencia, y la reacción de estos grupos ante la comida. Mientras algunos investigadores sostienen que los niños están predispuestos a comer en exceso, el estudio demostró de manera cuantitativa que los más pequeños no buscan los grandes tamaños y se conforman con la porción que les corresponde.
Pero también descubrió que esta costumbre innata se desaprende de manera rápida e inconsciente si se les ofrecen cantidades inagotables. Igual que percibieron que los niños no buscaban más alimento, los científicos comprobaron que si se les propone demasiada comida, comen mucho más de lo que quieren desde el apetito y la apetencia. Este comportamiento es todavía más evidente en la adolescencia. Puede heredarse de la infancia o desarrollarse en los años del cambio. La acción de no medir la cantidad y desaprovechar la disposición a conformarse con lo justo puede derivar en el aprendizaje de malos hábitos.
Los adolescentes, subyugados por el tamaño
El tamaño de los alimentos y las bebidas importa, y mucho, a los adolescentes. Y no solo es consecuencia de la traducción a lo grande de su escaso dinero, también se debe, y así lo demuestra el informe, a que los mercados boyantes de la última década han aumentado la escala de los alimentos: sus envases, sus dibujos y sus cantidades. En este contexto, con productos más grandes a igual precio, se ha gestado un fenómeno que, sin duda, ocasiona obesidad: el aumento del consumo es paralelo a las raciones más grandes.
El adolescente escoge y se acostumbra a porciones enormes de algunos alimentos calóricos y pobres en nutrientes, sin percibir que ni necesita esa ingesta ni la disfruta. Sin embargo, se la ofrecen a él y a su pandilla. Y es difícil ser diferente cuando uno trata de saber quién es. La publicidad televisiva les influye. Los anuncios dirigidos al público infantil y adolescente fomentan el consumo de productos que propician la obesidad, con demasiados azúcares y grasas, tal y como constató el equipo de nutricionistas de Eroski Consumer en una investigación.
Alimentos de tamaño gigante comunes entre la comida de los jóvenes:
- Panes de molde. Hay rebanadas de gran tamaño, de modo que el contenido del sándwich, ya sea queso, jamón, embutido o chocolate, será proporcional a la cantidad de pan.
- Panes para hamburguesa. Igual que en el caso anterior, a mayor continente, mayor contenido. En una misma comida se multiplican las grasas, las proteínas, la sal, el colesterol y las calorías.
- Yogures. Los hay incluso de medio litro. Para muchos adolescentes y niños menores, una vez abierto el yogur, es difícil resistirse a dejar algo en el envase. Es probable que coman más de la cuenta "en una sentada" o en un tiempo en el que, de otra manera, no se haría.
- Bolsas de aperitivos salados, tipo patatas fritas y similares. Por poco más dinero, se puede comprar una bolsa de patatas de mayor tamaño, una invitación (o una tentación) a comer hasta agotar el alimento. Al final, el consumo energético, de grasas y de sal es desproporcionado a las necesidades individuales y, por tanto, nocivo para la salud.
- Zumos de fruta, bebidas refrescantes y azucaradas. Hace unos años, estas bebidas se vendían en envases de 250 ml (un cuarto de litro), mientras que ahora el tamaño común que se entiende como normal es el de 330 ml; 100 ml más que redundan en un sobre extra de azúcar y 40 Kilocalorías. Sumado a otros "pequeños excesos", el equilibrio dietético diario se estropea.
- Raciones de palomitas en los cines. El envase que hace una década correspondía al grande, a día de hoy, es el mediano. Si en un principio las palomitas eran un aperitivo, ahora, por el tamaño que representan, se deberían contemplar como una comida (poco equilibrada en calidad, pero suficiente en cantidad), que se compensaría con una ensalada, una crema de verduras o una sopa vegetal.
Los autores del informe alertan de que el aumento del tamaño de las porciones significa un incremento de la ingesta de sal y de grasas, sin alterar las pautas de dietas. Esto significa que se comen patatas y hamburguesa con independencia de si suponen un 30% o un 60% de las cantidades diarias recomendadas. Sin ser conscientes, a lo largo del día y sin alterar las costumbres de horas, e incluso de alimentos, se multiplica la ingesta de calorías y el cuerpo se acostumbra a esas nuevas medidas, aunque para ello también deba cambiar de tamaño y ganar muchas tallas.
2.200 KILOCALORÍAS DIARIAS Y UNA HORA DE EJERCICIO
El aporte diario de una dieta equilibrada se estima en unas 2.200 Kilocalorías. La mitad (1.000-1.100 Kilocalorías) deben provenir de carbohidratos (250-275 gramos de carbohidratos, dado que un gramo de este nutriente aporta cuatro Kilocalorías). De estos, se aconseja que los azúcares no superen el 15-18%, es decir, entre 330-400 calorías, que se traduce en 80-100 gramos de azúcares al día (más o menos según el grado de actividad). Si se bebe en un día un refresco (330 ml, 30 g de azúcar) y un puñado de chucherías (50 g, 50 g de azúcar), ya se ha tomado el azúcar simple recomendado para todo el día. El aporte calórico de las grasas debería rondar las 600-770 calorías, lo que significa una ingesta de entre 66 y 85 gramos de grasa diarios (un gramo de grasa aporta 9 calorías).
Una ración mediana de patatas contribuye a la dieta con 330 calorías y 20 g de grasa (una grande, con 430 calorías y 25 gramos). Una hamburguesa grande reporta 500 calorías y 25 gramos de grasa, pero una extra grande puede llegar a las 900 calorías y los 55 gramos. En definitiva, las cantidades de los alimentos importan.
consumer.es
martes, noviembre 01, 2011
El exceso de televisión y la falta de sueño incrementan un 50% el riesgo de obesidad infantil
El exceso de televisión y la falta de sueño incrementan un 50% el riesgo de obesidad infantil
El 26% de los niños españoles de entre seis y nueve años padece sobrepeso y el 19%, obesidad
Los niños que ven durante más de ocho horas semanales la televisión y duermen menos de diez horas diarias incrementan en un 50% las probabilidades de sufrir obesidad. Así lo afirman diversos estudios presentados en el X Congreso de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), que discurre estos días en Barcelona. Según una investigación desarrollada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), el 26% de los niños españoles con edades comprendidas entre los seis y nueve años tiene sobrepeso y un 19% sufre obesidad.
El doctor del Hospital Clínico de San Carlos de Madrid, Miguel Ángel Rubio, ha explicado que entre los tres y los seis años el índice de masa corporal se predice a través de los niveles de actividad física, y no con la dieta. Sin embargo, la Seedo, que ha incidido en la necesidad de un enfoque integral en el tratamiento y prevención de la obesidad, recuerda la importancia de una adecuada alimentación.
La sustitución de las bebidas azucaradas por agua, controlar las cantidades de las porciones alimenticias, realizar cuatro comidas al día y el incremento de la actividad física son algunas de las medidas preventivas contra la obesidad que propone la Seedo. También recuerdan los beneficios de la dieta mediterránea en la lucha contra el exceso de peso y alertan de que la ingesta de comida rápida un vez por semana se relaciona con el incremento del riesgo de sufrir obesidad.
Por último, inciden en la importancia del desayuno como uno de los pilares clave de la alimentación. Recuerdan que el 20% de los niños y el 35% de los adultos se saltan esta comida y alertan de que este hábito incrementa el riesgo de desarrollar obesidad.
consumer.es
martes, agosto 30, 2011
11 cosas que deberías saber antes de ponerte a dieta
.
11 cosas que deberías saber antes de ponerte a dieta
¿Se puede perder peso durmiendo poco? ¿Engorda comer rápido? ¿Y comer delante de una pantalla? ¿Qué alimentos ayudan a adelgazar? ¿Cómo afecta la perdida de peso al cerebro? ¿Son buenas las dietas basadas en proteínas? Repasamos 11 estudios científicos recientes que deberías tener en cuenta a la hora de iniciar un régimen para perder peso.
Yogur y frutos secos. A largo plazo, comer yogur y frutos secos de cáscara dura, como las nueces o las almendras, ayuda a bajar de peso más que la fruta o las verduras, según se desprendía de un estudio llevado a cabo en la Escuela de Salud Pública de Harvard y publicado en la revista New England Journal of Medicine.
Sueño antigrasa. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Chicago, mientras hacemos una dieta para adelgazar, dormir durante toda la noche hace que se pierda más cantidad de grasa. Concretamente, si reducimos nuestro sueño a sólo 5,5 horas perdemos el mismo peso que tras un sueño de 8,5 horas, pero la quema de grasas se reduce a la mitad.
Contra los antojos, imaginación. Un grupo de científicos de la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh, EE UU) descubrió hace poco que, ante el deseo de comer chocolate y dulces, imaginarse tomando grandes cantidades de estos productos puede ser suficiente para calmar el apetito.
Bebe agua para adelgazar. Un ensayo clínico presentado durante un encuentro de la Sociedad Americana de Química (ACS por sus siglas en inglés) reveló que beber dos tazas de agua antes de comer ayuda a perder peso y combatir la obesidad.
Si comes no navegues. Comer delante de la pantalla de un videojuego o trabajando con el ordenador puede aumentar nuestro apetito a lo largo del día, fomentando el sobrepeso, según revelaba un trabajo publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition.
Los peligros de tomar sólo proteínas. La Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas desaconseja encarecidamente el “método” o “dieta” de adelgazamiento propuesto por Pierre Dukan ya que no existen pruebas que sustenten que una dieta con un mayor contenido en proteínas ayude a la pérdida de peso y el consumo prolongado de dietas pobres en carbohidratos y ricas en proteínas se asocia con un incremento en la mortalidad.
Échale pimienta… roja. Según una investigación de la Universidad de Purdue (EE UU), consumir pimienta roja de Cayena puede "ayudar a reducir el apetito y a quemar más calorías de lo habitual después de cada comida, especialmente si no solemos consumir esta especia regularmente", explica Richard Mattes, coautor del trabajo.
Atentos a las etiquetas. Leer las etiquetas de los alimentos que compramos nos ayuda a perder peso, de acuerdo con un reciente estudio de la Universidad Estatal de Washington publicado en la revista Journal of Consumer Affairs. Las mujeres entre 37 y 50 años son las que más han incorporado este hábito a la hora de hacer la compra.
Mejor pasar un poco de frío. Si te pones a dieta en invierno, no abuses de la calefacción. Según un estudio publicado en la revista Obesity Reviews, abusar de la calefacción en el invierno podría estar contribuyendo al aumento de la obesidad en Reino Unido, Estados Unidos y otros países desarrollados. Según los autores, reducir la exposición al frío reduce la necesidad de consumir energía para permanecer calientes y reduce la capacidad del cuerpo para producir calor.
¿Rápido o lento? Comer rápido, en comparación con hacerlo lentamente, reduce la segregación de unas hormonas que provocan la sensación de estar “lleno”. La reducción de dichas hormonas nos llevaría a comer en exceso y, por lo tanto, a engordar, según un estudio reciente.
Perder peso mejora la memoria. Además de adelgazar, cuando pierdes peso mejora tu memoria y tu capacidad de concentración, de acuerdo con una investigación de la Universidad Kent State (EE UU). Según Johns Gunstad, coautor del trabajo, muchos facotres que acompañan a la obesidad – hipertension, diabetes tipo 2, apnea del sueño- están vinculados a daños en el cerebro, por lo que para el investigador es lógico que “si estos problemas desaparecen, la memoria funcione mejor”.
muyinteresante.es
11 cosas que deberías saber antes de ponerte a dieta
¿Se puede perder peso durmiendo poco? ¿Engorda comer rápido? ¿Y comer delante de una pantalla? ¿Qué alimentos ayudan a adelgazar? ¿Cómo afecta la perdida de peso al cerebro? ¿Son buenas las dietas basadas en proteínas? Repasamos 11 estudios científicos recientes que deberías tener en cuenta a la hora de iniciar un régimen para perder peso.
Yogur y frutos secos. A largo plazo, comer yogur y frutos secos de cáscara dura, como las nueces o las almendras, ayuda a bajar de peso más que la fruta o las verduras, según se desprendía de un estudio llevado a cabo en la Escuela de Salud Pública de Harvard y publicado en la revista New England Journal of Medicine.
Sueño antigrasa. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Chicago, mientras hacemos una dieta para adelgazar, dormir durante toda la noche hace que se pierda más cantidad de grasa. Concretamente, si reducimos nuestro sueño a sólo 5,5 horas perdemos el mismo peso que tras un sueño de 8,5 horas, pero la quema de grasas se reduce a la mitad.
Contra los antojos, imaginación. Un grupo de científicos de la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh, EE UU) descubrió hace poco que, ante el deseo de comer chocolate y dulces, imaginarse tomando grandes cantidades de estos productos puede ser suficiente para calmar el apetito.
Bebe agua para adelgazar. Un ensayo clínico presentado durante un encuentro de la Sociedad Americana de Química (ACS por sus siglas en inglés) reveló que beber dos tazas de agua antes de comer ayuda a perder peso y combatir la obesidad.
Si comes no navegues. Comer delante de la pantalla de un videojuego o trabajando con el ordenador puede aumentar nuestro apetito a lo largo del día, fomentando el sobrepeso, según revelaba un trabajo publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition.
Los peligros de tomar sólo proteínas. La Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas desaconseja encarecidamente el “método” o “dieta” de adelgazamiento propuesto por Pierre Dukan ya que no existen pruebas que sustenten que una dieta con un mayor contenido en proteínas ayude a la pérdida de peso y el consumo prolongado de dietas pobres en carbohidratos y ricas en proteínas se asocia con un incremento en la mortalidad.
Échale pimienta… roja. Según una investigación de la Universidad de Purdue (EE UU), consumir pimienta roja de Cayena puede "ayudar a reducir el apetito y a quemar más calorías de lo habitual después de cada comida, especialmente si no solemos consumir esta especia regularmente", explica Richard Mattes, coautor del trabajo.
Atentos a las etiquetas. Leer las etiquetas de los alimentos que compramos nos ayuda a perder peso, de acuerdo con un reciente estudio de la Universidad Estatal de Washington publicado en la revista Journal of Consumer Affairs. Las mujeres entre 37 y 50 años son las que más han incorporado este hábito a la hora de hacer la compra.
Mejor pasar un poco de frío. Si te pones a dieta en invierno, no abuses de la calefacción. Según un estudio publicado en la revista Obesity Reviews, abusar de la calefacción en el invierno podría estar contribuyendo al aumento de la obesidad en Reino Unido, Estados Unidos y otros países desarrollados. Según los autores, reducir la exposición al frío reduce la necesidad de consumir energía para permanecer calientes y reduce la capacidad del cuerpo para producir calor.
¿Rápido o lento? Comer rápido, en comparación con hacerlo lentamente, reduce la segregación de unas hormonas que provocan la sensación de estar “lleno”. La reducción de dichas hormonas nos llevaría a comer en exceso y, por lo tanto, a engordar, según un estudio reciente.
Perder peso mejora la memoria. Además de adelgazar, cuando pierdes peso mejora tu memoria y tu capacidad de concentración, de acuerdo con una investigación de la Universidad Kent State (EE UU). Según Johns Gunstad, coautor del trabajo, muchos facotres que acompañan a la obesidad – hipertension, diabetes tipo 2, apnea del sueño- están vinculados a daños en el cerebro, por lo que para el investigador es lógico que “si estos problemas desaparecen, la memoria funcione mejor”.
muyinteresante.es
.
martes, agosto 02, 2011
Estudio reafirma vínculo de sobrepeso con ingestión de grasas
.
Estudio reafirma vínculo de sobrepeso con ingestión de grasas Washington, 23 jul (PL) El consumo de alimentos fritos y bebidas alcohólicas está asociado al sobrepeso, destacan investigadores españoles en un estudio publicado en la revista especializada Nutrition.
Cuatro o más raciones de productos cocinados con grasa, siete o más copas de cerveza o licores por semana está vinculado de manera directa con mayores índices de obesidad, afirmó Carmen Sayón, del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra.
Lo recomendable es ingerir no más de una copa al día en el caso de las mujeres y no más de dos para los hombres. Y, lo mejor es en forma de vino tinto, destaca en su artículo.
En el caso de los alimentos fritos, éstos no deben superar las dos raciones por semana. Es preferible freír los alimentos con aceite de oliva virgen, sugirió.
La investigación forma parte del proyecto SUN, uno de los estudios sobre hábitos alimentarios en España, que involucró a más de nueve mil personas con una media de 38 años de edad y un seguimiento de seis años.
prensa-latina.cu
.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)